Usos de los engranajes flexibles


Entendemos por engranaje aquel componente que se incorpora a un mecanismo con el fin de trasmitir  potencia de un elemento a otro. El engranaje es un elemento tan común que está presente en casi todos los objetos y máquinas que rodean nuestra vida cotidiana: puertas, bicicletas, máquinas de afeitar, etc. Un engranaje flexible se diferencia de los otros tipos de engranajes (como los de ejes paralelos y perpendiculares) porque permite, entre otras cosas, un distanciamiento con el eje.

Los engranajes flexibles también se llaman acoplamientos flexibles, y su función principal es conectar y trasmitir la potencia, que deriva de un eje hacia el otro eje que la recibe, y permitir cierta descompensación entre estos. Entre sus muchas funciones destacan las de proteger el sistema mecánico (por ejemplo, de golpes) y conseguir compensar hasta 4 desalineaciones del eje de trasmisión: excéntrica, angular, combinada (angular más excéntrica) y de movimiento de ejes.

Desalineaciones

En otras palabras, permiten un cierto grado de “libertad” (angular o axial) en una trasmisión de movimiento. Cabe anotar que estas desviaciones axiales no se pueden evitar porque, cuando se alinean, las máquinas están descargadas y, cuando estas entran en funcionamiento, las fuerzas trasmitidas hacen que se doblen los ejes.

Otros motivos que causan estas desalineaciones axiales, y por las que hacen de los engranajes flexibles unos elementos indispensables, son las desalineaciones que se dan por la dilatación que causa el calor, por el desgaste normal y anormal que sufren los rodamientos y, por último, por los errores humanos en la instalación de los mecanismos.

Como permiten cierta desalineación entre ejes, radiales o angulares, estos elementos se diseñan para que el torque se trasmita con suavidad. Según sea el método que use este componente para absorber esta desalineación, podemos dividirlos en engranajes de elementos deslizantes, flexionantes o una combinación de ambos.

engranajes flexibles


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